En la camilla, comenzó a sentir que unas manos se metían por debajo de su bata. A pesar de estar bajo los efectos de la anestesia, estaba lo suficientemente consciente para saber que no se trataba de un sueño. Luego, le tomaron la cabeza y la obligaron a practicar sexo oral durante unos segundos. Intentó juntar fuerzas para resistirse, pero las drogas le impedían moverse.

Cuando la dejaron en la habitación, la mujer le contó a un familiar lo que le había pasado y decidieron contárselo al médico que la había operado. El acusado era el camilllero encargado de trasladarla desde el quirófano hasta la habitación. El doctor les pidió que realizaran la denuncia para que pudiera intervenir.

Seguramente no fue una decisión fácil. Había que enfrentar un proceso judicial que llevaría mucho tiempo, y tendría que rememorar el difícil momento que le tocó vivir.

Pero no se quedó callada. Casi cuatro años después, la Justicia le dio la razón a la paciente y condenó al camillero a dos años de prisión condicional por abusar sexualmente de la mujer en el ascensor de un sanatorio céntrico.

El hecho ocurrió en noviembre de 2007. La mujer (su nombre se preserva para no afectar su intimidad) se sometió a una operación por una hernia de disco. Según consta en la elevación a juicio realizada por el entonces juez de Instrucción Alfonso Zottoli, cuando la intervención quirúrgica terminó, el camillero M.A.V. la llevó hasta la habitación. La mujer estaba aún adormecida, pero según declaró el anestesista en el juicio oral, tenía conocimiento de lo que pasaba a su alrededor. La paciente llevaba puesta solamente una bata. En el ascensor del sanatorio, el camillero aprovechó que quedaron solos y abusó de ella. Los jueces de la Sala V de la Cámara Penal Alfredo Barrionuevo, Emilio Páez de la Torre y Horacio Villalba fueron los encargados de juzgar al camillero.

El debate comenzó el 20 de octubre y finalizó el martes, cuando se dictó sentencia. Una psicóloga declaró como testigo y dijo que la paciente se vio muy afectada por la situación. Entre otros traumas, la especialista describió que la víctima no puede caminar por la cuadra donde se encuentra el sanatorio y que cada vez que ve una bata como la que tenía puesta cuando fue abusada, no puede evitar recordar el hecho.

El abogado de la paciente, Gustavo Morales, solicitó en su alegato que el camillero sea condenado a nueve años de prisión, en tanto que la abogada defensora Raquel Ferreyra Asís pidió la absolución. Finalmente, el tribunal le dio la razón a la fiscala de Cámara Estela Giffonielo, quien había pedido los dos años de prisión condicional.